BIENVENIDOS… YA EL RESTO CORRE POR VUESTRA CUENTA.

Para cuando en 1961 los degenerados hijos de Birán usurparon el poder al orden constitucional que representaba Urrutia en la era «revolucionaria», hacía ratón y queso de que sus verdaderos deseos de una Cuba comunista y totalitaria anidaban en sus malvadas entrañas. Ya el hermano menor, el homosexual se había paseado por festivales de la juventud, y oficinas del PCUS asegurándoles la adhesión castrista, al plan imperialista de la URSS.

Según nos contaron, el imperialismo norteamericano tenía secuestrada la nación y soberanía cubana, a pesar de que Cuba lideraba rankings continentales de cosas buenas de todos los colores. Por aquel entonces un cubano tenía cuatro veces el nivel adquisitivo de un español. Eran tiempos en los que el peso cubano era bienvenido en todas las bancas del mundo mundial, desde Montreal hasta Sebastopol. Pero eso tampoco importaba. A estos zarrapastrosos les interesaban las cuatro putas de los burdeles, el analfabetismo o las lombrices de algunos. Deficiencias de la realidad cubana de entonces que en cualquier caso, afectaban a un reducido sector de la población.

Llegaron, y se instalaron sobre todo lo que había sido forjado con el esfuerzo de una generación de cubanos que desde que ondeó la bandera en El Morro en 1902, se puso a levantar un país herido por años de guerra fratricida.

Y así fue como todos, bancos, hospitales, carreteras e infraestructuras de todo tipo que rebosaban riqueza por los poros, vieron posarse la sombra comunista. Y «pasó el tiempo y pasó un águila por el mar…» Y algo más que eso. Pasaron misiles nucleares, gentuza internacional de todo tipo; pero sobre todo, pasó que asumieron la franquicia del comunismo continental. Con ello vinieron la muerte, la destrucción y el horror sobre nuestros pueblos americanos y más allá durante décadas. En su propio patio se olvidaron de cosas tan básicas como mantener y actualizar los inventarios o simplemente pagar a sus acreedores porque para estos innombrables, aquello de la deuda… era «impagable».

Ha pasado de todo en estos años. Se les cayó el mito en 1988, pero aquellas lumbreras nos dijeron mientras medio mundo despertaba a la alegría, la libertad y la prosperidad, que en Cuba «ahora sí que vamos a construir el socialismo». Y siguió la rima sirena, aunque para aquel entonces otro éxodo masivo les estaba certificando el verdadero deseo de los cubanos.

Y como quien la sigue la consigue, como quien no quiere la cosa hemos llegado a este día de febrero del año 2026. Y qué tenemos?

No lo vamos a reproducir todo por riesgo de una depresión de caballo. Así a vuelo de pájaro Cuba tiene al 90 porciento de la población en la miseria. No hay infraestructuras que permitan una seguridad o puntualidad en los sistemas de carreteras o vías de tren, donde aún hay tramos que persisten del tiempo de la Cuba colonial. Más que hambre, hay una desnutrición afectando a generaciones, y que se expresan en los percentiles de tallas del cubano de hoy. Ni hablar de parásitos porque en las condiciones de insalubridad en las que viven mejor ni hurgarles el culo, total si no hay medicinas. Las putas? Te salen de cualquier esquina, y a diferencia hoy no lo hacen por vicio, sino por necesidad con independencia de su «estatus social» o nivel académico. Del mestizaje inducido y el sincretismo religioso ni hablar que a la vista está la calidad ciudadana de los cubanos de hoy. Del peso cubano tampoco hablaré por respeto a los muertos. Y de del espíritu antimperialista? Bueno de ese sí que hablaré.

Porque hoy, después de haber destruido la nación cubana moral, económica e internacionalmente. Después de haber provocado la muerte de miles de cubanos por activa o por pasiva. Después de haberle dado la espalda al sistema financiero internacional a quien denostaron como el mayor mal del mundo mundial, y al bloqueo norteamericano como justificación existencial… hoy están negociando la salida del desgobierno con los americanos para una transición democrática. Y eso pá qué? Pá volver a un sistema que ya teníamos antes de su llegada. Ñooo negue apretaste!

Pero y en antimperialismo? Y la solidaridad entre los pueblos? Y aquello del hombre lobo del hombre? Y los millones de cubanos que abandonaron hasta a su madre para construir el hombre nuevo?

Nada pasa les dirán. Son cosas de la dialéctica revolucionaria.

No quiero seguir. No quiero ni siquiera por pasiva desmontar el plan de Trump, pues aunque soñé a unos cubanos levantándose frente a estos degenerados, entiendo que los cubanos están acostumbrados a levantarse solo para ir a la bodega a primeros de mes, y a la plaza a primero de Mayo.

A joderse con el balance.


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