BIENVENIDOS… YA EL RESTO CORRE POR VUESTRA CUENTA.

La verdad es que debería disculparme. Casi cuatro meses desde mi última publicación. Verdaderamente entre mis propias escaramuzas, el mundo yéndose al carajo, y la desintegración del reino donde me creí a salvo del acabose, las musas se habían ido a hacer puñetas.

Normal. A ver si es que en tiempos de cruzadas, no debería haber tiempo más que para el clangor de las espadas. O las turbinas de los bombarderos, que viene a ser un equivalente de nuestro tiempo posmoderno irreverente e indecente, en el que se ven cosas que hacen erizarse a los pelos del chiquito. Como ver a neoyorkinos en la meca del capitalismo, celebrar la postulación de un socio-islamista a su alcaldía o a un presidente francés abofeteado, que deja hacer barbacoas frente al Elíseo. Prometo no mencionar el desmantelamiento del estado de derecho español de manos de una banda criminal y mafiosa, porque acabo de terminar una guardia y me horroriza comprobar a profesionales supuestamente inteligentes, justificando el latrocinio de Sánchez y su puticlub con siglas conocido como PSOE.

Es difícil conservar la cordura. Por suerte me sostiene la fe. Desde la última publicación han pasado cosas en la Santa Sede. Por suerte a Francisco I lo mandaron a llamar a rendir cuentas, y hoy tenemos sentado a León XIV para la gloria de Dios. Va por buen camino. La prueba, es que ha ordenado regresar a los valores tradicionales en las formas y en el fondo de las cuestiones identitarias y dogmáticas de la fe. A fin de cuentas Cristo no dividió al mundo en dos eras por gusto, así que los complejos para los acomplejados.

Del fenómeno Miley, qué decir? Le llaman «fenómeno» porque aun el globalismo no ha perdido su batalla ni va a quedarse quieto frente a las tensiones que intentarán desmontarles su programa. Y claro los fenómenos no gustan porque el ser humano prefiere certezas. Ya veremos cuando la Argentina le pasen por encima cuatro años de políticas decentes y orientadas al bien común. No me interesa saber qué dirán entonces los medios, sino los pueblos. Sueño conque tanta indecencia, incoherencia, y desparpajo político de reinos y pseudodemocracias de aquí y allá, se vayan al carajo.

De mi dolor perpetuo ni hablar. Cuba está perdida, exceptuando que la solución viniese en forma de milagro. Pero allí los cubanos sin nación ni nacionalidad no creen ni en la madre que los parió, así que… caso cerrado!

Y como el movimiento se demuestra andando, dale a los pedales y espabila que camarón que se acomoda otros peces lo devoran.

Hasta la próxima…


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