Hoy el desorden será la marca de esta publicación, que viene en medio del caos informativo del nuevo orden que se está cocinando. Nuevo orden? Estamos de coña acaso? No sé, lo digo porque a tenor de la última película que montaron con relación a la filtración de una operación internacional desde un selecto grupo de la «seguridad nacional» americana, amén los restos de unos y otros yo lo llamaría «el nuevo desorden». Cosas del posmodernismo.

El hijo de putina y Selensky están noviando a la antigua. Los americanos están haciendo de chaperonas mientras, los novios que saben lo que quieren desde el inicio, están haciendo el paripé de que no lo saben. Que si el Mar Negro sí, pero la central nuclear no. Que si intercambios de soldados sí, pero sigo matando también. O te signo bombardeando poblaciones, pero no apunto a los pozos de petróleo. Y mientras tanto la Mary Popins americana va acaparando tierras raras con más apetito que una excavadora Liebherr R9800, pero sin que se les note el ansia. El final de esta tragicomedia? Pues que las mujeres rusas e ucranianas llorarán con igual desconsuelo, a sus hijos y maridos muertos en combate. Y poco más. Putin será mucho más hijo de putina quedándose con un buen trozo del pastel ucraniano, mientras los ucranianos recuperarán la «seguridad» y sus rutinas. Bueno algo nuevo ganarán. Una deuda nacional que les traerá este cuento chino, para honor y gloria de los soldados caídos por la patria, por los intereses geopolíticos de los poderosos, y por los intereses de las grandes empresas del grupo Bilderberg. Cosas de la guerra híbrida.
Europa no entra en eso. No por ética ni por principios, sino porque le han pillado sin dinero. Atrapados como estamos entre Rusia, China y los EE.UU no sabemos ni pá dónde mirar. Y ahora nos van a decir que aquello de los coches eléctricos obligados para el 2030 era de mentirita. Como mentira era eso de que la minería es mala, aunque ya a poblaciones como la de Puertollano en Castilla la Mancha la hayan metido en la miseria y de su «pueblo minero» solo queden ruinas y buenos recuerdos del caché de otro tiempo. Hoy como la retorica va corriendo delante del lobo, a España ya le apuran desde Bruselas por el dichoso 2% que ya va por 3,5 y todavía subirá más; y para que ponga en marcha una decena de proyectos de tierras raras. Lo acojonante? El Reino de España está sin presupuestos desde hace 2 años por una parte. Y luego sepáis que cualquier cacique autonómico puede vetar lo de las tierras raras y mandar a freír espárragos a Europa. Cosas del viejo orden en la UE.
El resto del mundo va al compás. Es lo que tiene las congas, que son perjudiciales para la independencia de criterios. Y allí está el turco con un par y una policía sin identificación, encerrando a la oposición porque se ha opuesto. Como eso se pega el bielorruso también se ha auto investido hasta el 2030… de momento. Y como en esta feria de las vanidades siempre habrá uno de la piara que irá a más, el burro de Miraflores ahora dice que María Corina financia al «tren de Aragua». Sí señor, tal y como lo lee usted. Esperpénticamente cierto. Cosas de subdesarrollados.
Y de la isla más fermosa? Nada que decir. Como ya todo pronóstico ha sido superado y vivimos en Cuba tiempos de un sálvese quien pueda a nivel popular e institucional, solo se me ocurre de cara a ponerme a tono con los tiempos, reproducir aquel cartel icónico de los 60: «a bailar y a gozar con la Sinfónica Nacional«. Entiéndase la ironía, pero si no lo han pillado les resumiré la situación cubana en esta sentencia: los cubanos son un pueblo que frente al sonido del clarín, han preferido hacer oídos sordos. Cosas del Orinoco.
Nada más. Estamos como estamos de jodidos, porque hace tiempo los pronósticos de entonces se han cumplido. Lo supe desde que vi aquellos Hércules soltando gente al vacío desde sus ruedas sobre el aeropuerto de Kabul, mientras el hasta entonces «policía internacional» huía con el rabo entre las piernas. Hoy desmantelada la estación, estamos en un impasse dominado por el caos, que ruego a Dios podamos superar. Con la calidad de nuestros representantes, temo mucho que nos iremos al carajo.
Ánimos!



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