BIENVENIDOS… YA EL RESTO CORRE POR VUESTRA CUENTA.

Saliendo de mi área de confort. Para quien está dedicado a escribir sobre el mundo, escribir sobre estas cosas pasa indefectiblemente por hablar de uno mismo. Y no siempre estamos dispuestos a revelar lo que se esconde donde solo aquellos que ven con otros corazones, serán capaces de ver. Para el resto esto no pasará de una cursilada o un momento de debilidad. Es igual, estamos en cuaresma y vienen bien en estos tiempos soltar un poco de lastre.

Para lastre el que cargué gracias a las declaraciones para mí desafortunadas de Francisco, cuando a raíz de una entrevista sobre el tema de Cuba en el aniversario del levantamiento del 11/J dijo textualmente: «yo quiero mucho al pueblo cubano lo quiero mucho, y tuve buenas relaciones humanas con gente cubana, y también lo confieso con Raúl Castro tengo una relación humana«. Luego pasó a valorar el acercamiento de Obama pero yo les confieso que cuando escuché aquella declaración se me cayeron las alas del corazón. Me alejé de su iglesia que es la mía pues no entendí que a quien es el representante de Cristo en la tierra, se le ocurriesen esas declaraciones. Aquello ocurrió en el 2022 y tardé dos años en poder pisar una iglesia. Agradezco a Dios que me permitió limpiar mi soberbia en la misma Iglesia de Roma, y pude entonces pedirle a San Juan Pablo luz para el pueblo cubano. Aun así, hasta hace cosa de tres o cuatro días cuando ha dado comienzo esta cuaresma no he venido a despojar totalmente a mi corazón de esa carga, y he pedido en silencio a Dios por la recuperación del Santo Padre, que casualmente comienza a recuperarse ciertamente.

Dice Mateo 6:21 que «donde está tú tesoro está tú corazón«. En términos personales hace tiempo he comprendido, que lo único que realmente vale la pena realmente, el tiempo que puedas dedicar a realizar lo que te hace feliz, rodeado de quienes son afectos a tú corazón. Dineros, relevancias, ni siquiera la salud que es el marco ideal en el que querría desenvolverme son nada, comparados con un momento feliz disfrutado y compartido. Hoy con mas de tres décadas de un camino compartido, hijos y hasta nietos, nadie tiene que recordarme dónde tengo yo mi brújula.

Ama a tú prójimo como a ti mismo (Mateo 22-36) Que difícil Maestro. Yo que soy cristiano no porque practique tus enseñanzas, sino porque creo en ti y busco poder seguirte un día, te confieso que es de todo lo más difícil. Ya sé que nos has dado la familia para entrenarnos. A fin de cuentas amar a quienes tienen tú sangre o tú carne no es gran cosa. Es como la limosna que da aquel que le sobre algo o quienes declaran en sus impuestos el dinero que donan. Por eso aunque me reconforto en todo lo bueno que sueño, deseo, y lucho porque los hijos de mis hermanos en Cuba tengan las mismas posibilidades de realización humana que los míos, soy incapaz de perdonar a quienes desde hace décadas están masacrándonos, exiliándonos, y empobreciéndonos.

Dolores hay muchos. Algunos se logran superar, como los errores pasados. Otros te acompañaran por siempre. Como el de tus muertos. “Deja que los muertos entierren a sus muertos” Lucas 9:59-62. José Arcadio Buendia logró esconderse de Prudencio Aguilar hasta que en Macondo tuvo que enterrar al primer muerto. A partir de ese momento como los cementerios son una especie de mapa para los muertos, volvería a buscarle. Me alegra saber que aquí en Brazatortas donde espero acceder al descanso eterno mis muertos me encontrarán y podré fundirme en su compañía. Hágase tu voluntad.

De momento hay demandas de vivos que están en prioritaria prioridad. Como buscar salvar las miles de millas que nos separan en forma de océano. Y es que si la vida consiste en una constante adaptación, la felicidad consiste en asumir con alegría el precio de adaptarte. Aún así la esperanza en el reencuentro o reagrupación no la pierdo. Y mientras se materializa, un billete de lotería puede marcar la diferencia. Pero sepáis que ni siquiera Salomón tuvo un vestido como el que en primavera me regalan mis flores silvestres. Por eso, paciencia, esperanza y confianza.

Mi lista es realmente corta, y doy gracias por ello. Así te animo a enumerar las tuyas, y entenderlo de una vez pues no hay nada que reconforte más, que un corazón abrigado.


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